Este barrio, construido entre 1890 y 1906, pasó por varias etapas y contratistas, lo que explica los diferentes estilos de las 62 casas que fueron edificadas.

Las primeras construcciones, de inspiración neomudéjar constan de ladrillos de diferentes colores y azulejos con dibujos. Más adelante, se empezaron a añadir motivos vegetales a las fachadas y capiteles en los miradores, detalles propios de un estilo más modernista.

Sin embargo, el crecimiento de Madrid y la presión inmobiliaria motivó que muchas de las viviendas unifamiliares fueran derribadas para construir bloques de viviendas en los años 70. En la actualidad, solo quedan una docena de ellos disgregados entre las calles Castelar y Roma, donde hicimos este pequeño reportaje con Pía y Lucía.